2016 el año del Ermitaño

hermitaño

Hemos dejado el 2015 para adentrarnos en el Nuevo Año 2016. Pero ¿Qué nos trae? El cambio de número lleva de la mano la carta del Ermitaño.

Si el 2015 estaba representado por la carta de la Justicia cuyo simbolismo coincidía con un año lleno de elecciones y casos relacionados con los tribunales, éste podría indicarnos la necesidad de buscar la concreción y la verdad. 

Al observar la carta número 9 del tarot de Marsella correspondiente al Ermitaño vemos a un personaje de una cierta edad cuyo paso del tiempo le ha proporcionado mucha experiencia y sabiduría, a la vez que paciencia y perseverancia para encontrar aquello que busca. El farolillo con su luz es quien le guía por el camino y, quizás es lo que debamos hacer durante el año que tenemos por delante. Es decir, la necesidad de encontrar una manera de afrontar las situaciones con más practicidad y cuando demos un paso adelante, será porque antes se ha pensado mucho no dejando nada al azar.

A nivel general, nos habla de la necesidad de mantener una estabilidad y dejar las cosas tal como están, pues los cambios significarían un caos que no podría soportar al romperse las estructuras ya establecidas. Es importante que todo transcurra igual, con un comportamiento austero y si hay cambios que sean de una forma lenta. Por tanto, la resistencia en que hayan nuevas elecciones coincidiría con el empeño del conservadurismo del no cambio. A la vez, la búsqueda de encontrar la verdad puede estar relacionada con esos casos sometidos a procesos judiciales, que no terminan de salir a la luz, escondiendo todavía muchos hechos no explicados que tardarán en resolverse.

Esta faceta de austeridad del Ermitaño, correspondería a que podría ser un año menos próspero de lo esperado o de lo que nos quieren hacer creer. La dinamización de la economía estaría mejor aspectada en el 2017, cuando la influencia de la Rueda de la Fortuna haga su aparición. Por lo tanto, la sensación es que se relantizan las cosas y no se pondrían en marcha hasta el año que viene. Quizás, sea una época más propensa al ahorro que al despilfarro y mirar en qué nos gastamos el dinero. Si se invierte, se deberá estudiar muy bien que los riesgos sean mínimos, con lo cual las empresas pueden retenerse mucho para mover su capital. 

La actitud general sería de pesadez y cansancio, en el sentido que los acontecimientos van a ser más lentos de lo que se espera, tanto en el ámbito público como el privado.

De todos modos, gracias a las circunstancias y experiencias que pasamos el año anterior, y con la ayuda del Ermitaño, podemos replegarnos en nosotros mismos para trabajar nuestro interior y preguntarnos qué camino debemos tomar. Es un buen año para todas aquellas prácticas relacionadas con la meditación y de autoconocimiento, de retiro espiritual o de profesiones como las de investigador, científico, filósofo y todo aquello que se requiera paciencia, tranquilidad y precisión.

by  https://carmetarot.wordpress.com

 

 

 

 

 

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